Fortaleciendo el Sistema de Alerta Temprana de Tsunamis en el Caribe
(Español * English)
Enero 2008
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El geofísico australiano Gerard Fryer demuestra a Lorna Inniss de la Unidad de Administración de la Zona Costera de Barbados (centro), y Julie Leonard, asesora regional de USAID/OFDA (derecha), como monitorean la actividad sísmica en el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico en Hawai. |
Los tsunamis se ubican en el cuarto lugar en la
lista de los fenómenos más letales en el Caribe
en los últimos 500 años, según la Agencia de
Respuesta a Emergencias y Desastres del Caribe
(CDERA).
La región presenta actividad sísmica y es atravesada
por depresiones submarinas profundas,
volcanes submarinos, bordes de placas tectónicas,
y fallas sísmicas, los cuales tienen potencial
para producir peligros catastróficos en las
costas de una región donde un alto porcentaje
de sus 40.5 millones de habitantes vive cerca
del mar.
Los esfuerzos para establecer un sistema de
alerta temprana para tsunamis y otros peligros
en las costas se intensificaron después del tsunami
del Océano Indico, el cual causó extensos
daños y muertes que hicieron noticia en todo el
mundo en diciembre del 2004.
El evento sirvió como un llamado de acción
mundial para establecer o mejorar sistemas de
alerta temprana para ayudar a salvar vidas y
reducir el sufrimiento humano frente a hechos
tan devastadores.
La región caribeña no fue la excepción. Antes
del tsunami devastador del Océano Indico, los
esfuerzos para desarrollar un sistema de alerta
para peligros costeros se desarrollaban gradualmente,
según Julie Leonard, experta en
desastres para Latinoamérica y el Caribe de la
Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero
de la Agencia de los Estados Unidos
para el Desarrollo Internacional (USAID/OFDA).
El grupo caribeño de la Comisión Oceánica Intergubernamental
(IOC), parte de la Organización
Educativa, Científica y Cultural de las Naciones
Unidas (UNESCO), inicialmente propuso
un sistema de alerta de tsunamis para el Caribe
en 1993, pero no logró suficiente apoyo regional
para obtener financiamiento sino hasta
después de la catástrofe del Océano Indico.
El Caribe y regiones anexas ahora están coordinando
con la IOC y otros socios para implementar
el sistema, incluyendo medidas de mitigación
a largo plazo y un programa para educar
y preparar a los habitantes de la región para
futuros tsunamis y otras amenazas costeras.
El sistema cubre la región que va desde los Estados
Unidos al norte, hasta México y Centroamérica
al oeste, el norte de Suramérica al
sur, y el arco de las islas caribeñas al este, y
todo lo que queda en medio.
El Gobierno de los Estados Unidos se ha unido
a estos esfuerzos en varias frentes, brindando
tanto financiamiento como experiencia técnica
para impulsar el proyecto.
Expertos en desastres de USAID/OFDA, incluyendo
Leonard, son parte del grupo que representa
al Gobierno de los Estados Unidos en el
Grupo Intergubernamental de Coordinación del
UNESCO/IOC para el Sistema de Alerta Temprana
de Tsunamis y Otras Amenazas Costeras
para el Caribe y Regiones Anexas (ICG/CARIBE),
el cual se reunió por primera vez en Barbados
a principios del 2006. El grupo se reunió
en dos ocasiones en el 2007, a principios de
año en Venezuela y en diciembre en Colombia.
En setiembre del 2007, USAID/OFDA entregó
financiamiento de $300.000 a CDERA, la organización
regional de respuesta a desastres, para
apoyar su trabajo de crear conciencia en el
ámbito comunitario de los tsunamis y otros peligros
en las costas.
En la ceremonia para firmar el documento de
financiamiento, que se llevó acabo en Barbados
el 26 de setiembre del 2007, la Embajadora de
los Estados Unidos, Mary M. Ourisman, fue enfática
en decir que el éxito del sistema depende de
“la capacidad de hacer llegar las alertas que
han sido generadas por una variedad de aplicaciones
técnicas a las personas a quienes les urge
evacuar áreas vulnerables antes de que llegue
un tsunami u oleaje de una tormenta.”
USAID/OFDA también ha financiado los esfuerzos
para mejorar la capacidad de monitoreo
y reporte sísmico de la Unidad de Investigación
Sísmica (SRU) de la Universidad de las Indias
Occidentales (UWI).
El SRU, ubicada en el campus de UWI en San
Agustín, Trinidad & Tobago, es la agencia responsable
de monitorear la actividad sísmica y
volcánica para las islas anglo-parlantes del Caribe
oriental, además de las islas holandesas de
Saba, San Eustaquio y San Martín.
Un sistema de alerta de tsunamis depende de
cinco componentes, explicó Leonard: uno, monitoreo
sísmico; dos, medidores del nivel del
mar para detectar si se ha producido desplazamiento
de aguas que puede significar que se
ha generado un tsunami; tres, la capacidad de
ordenar la información rápidamente; cuatro, la
transmisión de la información a puntos focales
nacionales (servicios meteorológicos u otras
agencias gubernamentales designados); y cinco,
poder dar la alerta a organizaciones de respuesta
inicial y humanitarias para evacuar los habitantes
en riesgo.
Juntos, estos componentes se consideran como
un sistema completo – a un lado está la ciencia
y la tecnología y al otro lado está la comunidad
vulnerable. USAID/OFDA ha financiado esfuerzos
en ambos lados.
En el 2006, USAID/OFDA entregó $249.680 a
la Unidad de Investigación Sísmica para ayudar
a financiar su “Proyecto de Comunicación y
Protocolo para el Sistema de Alerta Temprana
de Tsunamis en el Caribe.” El proyecto, de 18
meses de duración, fortaleció la capacidad de la
Unidad de detectar, monitorear y generar alertas
tempranas de tsunamis y otras amenazas
geológicas relacionadas.
El financiamiento estadounidense ayudó con la
compra de equipo y programas de cómputo para
permitir una transmisión más veloz de información
sobre eventos sísmicos a comunidades
vulnerables del Caribe Oriental.
“Cuando ya se tiene establecido un sistema de
alerta, deban tenerse protocolos y procedimientos
para dar a conocer las alertas,” dijo Leonard.
“La red ya existía para los huracanes, pero el
asunto con los tsunamis es que la alerta tiene
que llegar a la velocidad de un rayo. En cambio,
con los huracanes, usted tiene días de alerta previa. Con los tsunamis puede ser un asunto
de minutos,” agregó.
Para contribuir a que las alertas del recientemente
renovado Red Sísmica del Caribe Oriental
sean acatadas de una manera rápida y eficiente,
USAID/OFDA financió parcialmente el
programa de CDERA “Facultando a las Comunidades
Costeras a Prepararse y Responder a
Tsunamis y Otras Amenazas Costeras.”
La meta del programa de concienciación y educación
pública, de dos años y a un costo total
de $828.500, es proporcionar a los 2,5 millones
de habitantes de áreas costeras en el Caribe el
conocimiento y las habilidades para responder
eficazmente a los tsunamis y otros peligros costeros.
“A menudo pensamos en el Caribe como una
región propensa solamente a ciertos tipos de
peligros – huracanes, tormentas tropicales, e
inundaciones,” explicó el Director del Consejo
de CDERA, Dale Marshall. “Tendemos a olvidar
que hay otras amenazas naturales como terremotos
y tsunamis, las cuales, aunque son mucho
menos frecuentes, son más grandes en
magnitud y tienen más potencial para producir
muertes.”
Durante la ceremonia del 26 de setiembre del
2007 para firmar el contrato de financiamiento
de USAID/OFDA, el Coordinador de CDERA,
Jeremy Collymore, dijo que el proyecto “es un
puente importante entre la ciencia del monitoreo
y alerta, y las acciones necesarias para salvar
vidas.”
La Embajadora Ourisman, quien firmó el
acuerdo en representación del pueblo estadounidense,
dijo, “Esta ayuda complementa el apoyo
multimillonario del Gobierno de los Estados
Unidos para la creación del Sistema de Alerta
de Tsunamis en el Océano Indico después del
tsunami del Océano Indico el 26 de diciembre
del 2004. Como parte de este esfuerzo, el Gobierno
de los Estados Unidos otorgó $37,5 millones
en apoyo similar a las regiones del Caribe
y el Atlántico, incluyendo la instalación de
estaciones de monitoreo sísmico en las islas a
lo largo de la región.”
También como parte de este apoyo, USAID/OFDA ayudó a financiar un Taller de Capacitación
en Sismología y Alertas de Tsunami en la
Unidad de Investigación Sísmica del 25 al 30 de
junio del 2007, con 44 participantes de 21 países
y territorios del Caribe.
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