USAID/OFDA Agradece a los Bomberos Voluntarios de Perú
por su Ayuda después del Terremoto
(Español * English)
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Larry Sacks, representante de USAID/Perú, centro
izquierda, Carlos Córdova, Comandante General
de los Bomberos Voluntarios de Perú, centro,
y Tim Callaghan, Asesor Regional Principal
de USAID/OFDA, centro derecha, junto con representantes
de USAID/OFDA y brigadas de
bomberos regionales. |
Enero 2008
El representante regional de la Oficina de Asistencia
para Desastres en el Extranjero de la
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional (USAID/OFDA) viajó a Perú a
principios de diciembre del 2007 para agradecer
a los bomberos voluntarios su trabajo después
del terremoto devastador ocurrido en ese
país varios meses atrás.
“Los bomberos hicieron un trabajo fenomenal,”
dijo el Asesor Regional Principal Tim Callaghan,
quien dirige la oficina de USAID/OFDA para
Latinoamérica y el Caribe ubicada en San José,
Costa Rica.
La oficina ha colaborado con el Cuerpo de
Bomberos Voluntarios de Perú desde finales de
los años 80 con capacitación especializada y
asistencia técnica, la cual se extendió luego a
los bomberos de otros países latinoamericanos.
Sin embargo, el trabajo del Cuerpo de Bomberos
Voluntarios de Perú en la construcción de
albergues temporales para familias afectadas
por el terremoto de agosto del 2007 constituye
la primera vez que los bomberos han trabajado
directamente con USAID/OFDA para brindar
asistencia humanitaria después de un desastre.
Cuando el terremoto de magnitud 8.0 sacudió
al país el 15 de agosto del 2007, decenas de miles
de edificaciones se cayeron en el sur de Perú.
El epicentro se ubicó cerca de Pisco, una
ciudad costera aproximadamente 150 millas al
sur de Lima.
Según el Instituto Nacional de Defensa Civil de
Perú (INDECI), como consecuencia del terremoto
fallecieron 519 personas y 93.708 casas se
destruyeron o fueron severamente dañadas.
Los bomberos voluntarios fueron los primeros
en responder a la tragedia con actividades de
búsqueda y rescate, evaluación de daños y análisis
de necesidades, y brindando asistencia
médica, agua potable y albergues para miles de
familias afectadas.
“De parte del pueblo de los Estado Unidos, por
medio de USAID/Perú y USAID/OFDA, quiero
expresar nuestro más sincero reconocimiento
por la noble y ardua tarea que llevó acabo cada
uno de los bomberos voluntarios que participó
en las actividades de rescate y asistencia
humanitaria, por su excelente labor,” dijo Callaghan
durante la ceremonia en Lima el 11 de
diciembre del 2007.
El Comandante General de los Bomberos Voluntarios
de Perú, miembros del Grupo de Búsqueda
y Rescate en Estructuras Colapsadas y
delegaciones de brigadas de bomberos de las
ciudades de Ica, Pisco, Chincha y Cañete asistieron
a la ceremonia, durante la cual Callaghan
y el oficial de respuesta a desastres de la
misión (MDRO) de USAID/Perú presentaron al
Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Perú una
placa conmemorativa en agradecimiento de su
gran labor.
El programa de capacitación desarrollado conjuntamente
entre USAID/OFDA y el Cuerpo de
Bomberos Voluntarios de Perú se inició en
1989. En el 2000, el programa incluía ocho
cursos de USAID/OFDA como parte de la capacitación
oficial de los bomberos voluntarios en
Perú. Adicionalmente, instructores del programa
peruano han ayudado a la creación de programas
de capacitación para bomberos en Argentina,
Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador,
México, Venezuela y Centroamérica.
“Aunque no son un cuadro remunerado, los
bomberos voluntarios en Perú conforman el socio
más consistente del Programa de Capacitación
y Asistencia Técnica de USAID/OFDA. Se
autodenominan ‘hijos de OFDA.’ Han institucionalizado
la capacitación USAID/OFDA; es
una parte fundamental de ser un bombero en
Perú,” dijo Phil Gelman, Asesor Regional de
USAID/OFDA que ayudó a coordinar la asistencia
humanitaria del Gobierno de los Estados
Unidos después del terremoto en Perú.
Carlos Córdova, experto peruano en desastres
de International Resources Group (IRG), que
implementa el Programa de Capacitación y
Asistencia Técnica de USAID/OFDA en Latinoamérica
y el Caribe, estuvo de acuerdo.
“La ceremonia reconoce los logros generales de
los bomberos. Es importante reconocer este
proceso de transformar la capacitación en la
acción. Raramente medimos este tipo de proceso.
Frecuentemente sólo se miden los resultados
en números: cuántos cursos se impartieron impartieron,
cuántos bomberos recibieron capacitación,
etc. Fue impresionante ver cómo los bomberos
aplicaron su capacitación para salvar vidas,
calmar a las víctimas, coordinar con organizaciones
nacionales e internacionales, evaluar
daños y ayudar las comunidades a organizarse
después del terremoto,” dijo Córdova.
Dado la relación histórica entre USAID/OFDA y
los Bomberos Voluntarios, fue lógico considerarlos
a la hora de seleccionar a los socios implementadores
de la labor de respuesta del Gobierno
de los Estados Unidos después del terremoto,
la cual se centró en dos áreas principales:
albergues y agua potable.
Debido a que los Bomberos Voluntarios nunca
habían recibido financiamiento de USAID/
OFDA para trabajos de respuesta a desastres,
la oficina decidió otorgar los fondos a través de
acuerdos con organizaciones humanitarias con
las cuales USAID/OFDA ya tenía experiencia
en el manejo financiero: CARE, Caritas y Visión
Mundial. Los acuerdos, firmados una semana
después del terremoto, brindaron dinero y plástico
reforzado para ayudar a más de 4.000 familias
a construir albergues provisionales en
las provincias de Cañete, Chincha, Ica e Yauyos.
Cada socio implementador acordó canalizar
fondos a los Bomberos Voluntarios a través de
una fundación denominada F&H Hope para
apoyar la construcción de albergues provisionales.
En total, 40 bomberos recibieron financiamiento
por un período de dos meses, además
de dinero para cubrir gastos logísticos.
“Son bomberos de la región, quienes han sido a
su vez afectados por el desastre. Son personas
locales trabajando en sus comunidades para
resolver el problema. Es una situación donde
todos ganan,” dijo Gelman.
Córdova afirmó en el mismo sentido.
“Los bomberos son disciplinados, preparados, y
conocen la comunidad. Tienen muy buena imagen
– mejor que otras instituciones de servicio
público. Las familias respetan su autoridad.
Eso ayudó a los bomberos a resolver conflictos
y fomentar trabajo cooperativo dentro de la comunidad.
Por ejemplo, no ayudaban a una familia
a hacer un albergue, sino que ayudaban a
10 familias a construir 10 albergues conjuntamente.
Esto fue importante para fortalecer la
comunidad,” dijo.
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