Asistencia al Sur de México en la Respuesta a las Inundaciones Masivas
(Español * English)
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La capital de Tabasco parecía un lago. |
Enero 2008
Lluvias torrenciales causaron inundaciones serias
y extensas, además de cientos de deslizamientos,
a lo largo de México a finales de octubre
y principios de noviembre del 2007. El desastre
afectó a más de 1,2 millones de personas
y causó daños significativos a carreteras, puentes,
represas, casas, vehículos, ganado y cultivos,
según el Gobierno de México.
Miles de residentes fueron evacuados a albergues
temporales en Tabasco y Chiapas, los estados
más afectados. Al menos 19 personas
perdieron sus vidas durante el desastre, el cual
fue comparado con la situación en Nueva Orleáns,
ciudad estadounidense en el estado de
Louisiana, que recibió el impacto del Huracán
Katrina en el 2005. El Coordinador General de
Protección Civil, el cual maneja la asistencia a
desastres del Gobierno Federal de México, reportó
que cerca de 480.000 casas en Tabasco y
4.800 en Chiapas sufrieron daños por las
inundaciones.
En respuesta, la Oficina de Asistencia para Desastres
en el Extranjero de la Agencia de los
Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID/OFDA) envió un equipo de cinco
expertos en desastres el 1 de noviembre para
ayudar con la evaluación de daños en las áreas
más perjudicadas por las inundaciones y determinar
las necesidades prioritarias de los residentes
afectados.
USAID/OFDA también donó $50.000 en asistencia
inmediata para la compra local de materiales
para albergues provisionales para 350
familias de Villahermosa, la capital inundada
del estado de Tabasco, la cual parecía un lago
con algunos techos de edificios visibles. Luego
donó $250.000 a la Cruz Roja para la compra y
distribución de suministros como por ejemplo
paquetes de higiene y de cocina, mosquiteros,
baldes y recipientes para agua.
Cuando las donaciones para las víctimas empezaron
a llegar en forma desordenada al aeropuerto
de Tabasco, provenientes de todos los
rincones del país y del mundo, los oficiales
mexicanos se sintieron abrumados.
“Simplemente no esperaban la cantidad de
suministros que empezaron a llegar,” dijo Pedro
Soto, miembro del equipo USAID/OFDA radicado
en México quien ayudó a las autoridades
locales a contactarse con FUNDESUMA, mecanismo
de la Organización Panamericana de Salud
y operador de un programa de computación
para el manejo de suministros de emergencia.
Soto también asesoró a los oficiales sobre la logística
de la distribución de suministros a los
residentes afectados y brindó seguimiento durante
el proceso de entrega de la ayuda.
Los expertos en desastres de USAID/OFDA
también brindaron asistencia técnica a las autoridades
mexicanas para desarrollar un plan
de trabajo para la evaluación de daños y el análisis
de necesidades.
“México está muy bien preparado para los
huracanes – esto fue evidente durante su respuesta
al Huracán Dean (varios meses antes) –
pero está menos preparado para este tipo de
inundaciones masivas. Las autoridades experimentaron
problemas de organización durante
los primeros días. Afortunadamente, pudieron
utilizar todos sus recursos para re-organizarse
bastante rápido, y nuestros consultores pudieron
ayudarles con esto,” dijo René Carrillo, asesor
regional de USAID/OFDA quien viajó a
México para dirigir el equipo.
“Los huracanes brindan un tiempo de alerta
mucho más larga,” explicó Carrillo. “En este
caso, las autoridades no tenían un sistema de
alerta temprana. El río se desbordó, y de repente
todo estaba inundado.”
Soto, junto con Oscar Mejía y Alejandro Torres,
también consultores de USAID/OFDA, trabajaron
con oficiales a nivel de terreno en Tabasco y
Chiapas por dos semanas.
“Como los consultores ya tenían una buena relación
de trabajo con funcionarios del área de
emergencia en México (a través del Programa de
Capacitación y Asistencia Técnica de USAID/
OFDA, implementado por International Resources
Group (IRG) en Latinoamérica y el Caribe),
fue posible trabajar en conjunto con los oficiales
en el centro de operaciones de emergencia
del gobierno. Esto gracias a la relación de confianza
que Pedro, Oscar y Alejandro habían
desarrollado antes del desastre,” dijo Carrillo.
Esto fue clave en el éxito de la operación, continuó.
“Los consultores de USAID/OFDA pudieron
mover las cosas hacia delante, hasta llegar
a sugerir maneras en que el Gobierno de México
podría mejorar sus esfuerzos de respuesta.
Esto fue de gran valor para el país.”
Otro ejemplo de los beneficios de las relaciones
ya establecidas es que durante la respuesta, los
consultores de USAID/OFDA invitaron a 20
trabajadores de la Cruz Roja de Guadalajara,
quienes previamente habían recibido capacitación
de USAID/OFDA a través de IRG, para
trabajar con ellos en la evaluación de daños y el
análisis de necesidades en Tabasco.
“Lo que hicimos fue presentar un modelo para
la evaluación de daños a las autoridades federales,
quienes carecían de un estándar nacional
para este tipo de evaluación. Organizamos una
experiencia piloto en Jalpa de Méndez, una de
las nueve municipalidades más afectadas en
Tabasco, empleando la herramienta de evaluación
de daños de USAID/OFDA a través de IRG,
con la participación de trabajadores de la Cruz
Roja que ya habíamos capacitado junto con los
miembros de varias unidades estatales de Protección
Civil. Buscamos validar la herramienta
de evaluación de daños, no para nosotros sino
para los oficiales mexicanos de alto rango, para
que pudieran considerar su adopción a nivel
nacional,” explicó Soto.
“Esta respuesta fue única en el sentido de que
incluyó 25 unidades estatales de respuesta a emergencias en el sitio del desastre, cada una
con su manera particular de hacer las cosas.
Nuestra intención tenía un doble propósito.
Primero, satisfacer una necesidad de información
durante la respuesta. Y segundo, convencer
a las autoridades nacionales a aceptar la
herramienta e implementarla a nivel nacional
después de esta respuesta,” agregó.
El pilotaje fue un éxito, según Soto.
“En menos de 24 horas pusimos en marcha la
operación, y en otras 24 horas la Coordinadora
General de Protección Civil tenía en sus manos
un reporte técnico de la evaluación de daños en
Jalpa de Méndez. Ella dijo que era exactamente
lo que requería para tomar decisiones informadas.
Ahora, buscamos la adopción nacional de
la herramienta para que todas las unidades estatales
tengan un método estándar para la evaluación
de daños,” dijo.
Una de las preocupaciones principales durante
la respuesta fue que el agua estancada produciría
una mayor incidencia de enfermedades
transmitidas por agua, respiratorias y de la
piel. Para apoyar los esfuerzos de la Comisión
Nacional de Agua (CONAGUA) en esta área,
USAID/OFDA dio el 6 de noviembre financiamiento
para 95 motobombas. También financió,
a través de USAID/México, la compra de 2.000
catres para familias afectadas.
Miembros del equipo de USAID/OFDA, el equipo
de Evaluación y Coordinación para Desastres
de las Naciones Unidas (UNDAC) y Protección
Civil hicieron un sobrevuelo el 8 de noviembre
para estimar los daños en Villahermosa
y la región alrededor de San Juan Grijalva
en el estado de Chiapas, donde un deslizamiento
el 5 de noviembre enterró a gran parte de la
comunidad y mató a por lo menos 14 personas.
El 9 de noviembre, Paul Bonicelli, el Sub-
Administrador de USAID para Latinoamérica y
el Caribe, Antonio O. Garza, el embajador estadounidense,
y dirigentes de la Cruz Roja de los
Estados Unidos y México visitaron varias comunidades
afectadas por las inundaciones.
Para continuar con asuntos a más largo plazo
en las áreas de albergue y sanidad, USAID/
OFDA brindó financiamiento a Visión Mundial
($886.765), Samaritan’s Purse ($170.391) y
Project Concern International ($917.372). En
total, USAID/OFDA contribuyó más de $2,2 millones
en asistencia humanitaria después de las
extensas inundaciones.
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